lunes, 13 de octubre de 2014

ETIQUETAS Y PEGATINAS

ETIQUETAS Y PEGATINAS

En diversas ocasiones y en distintos foros he mantenido con frecuencia que lo de etiquetar a las personas con gran facilidad y la mayoría de las veces sin argumentos es algo bastante habitual en esta sociedad en la que nos movemos. En particular en los pueblos pequeños es bastante más frecuente catalogar el pensamiento de alguien por equivalencia con la idea que se tiene de  las personas con las que uno de una u otra manera se relaciona aunque esta relación sea esporádica. Basta que el personal te vea hablar con alguien al que consideramos de derechas o de izquierdas para automáticamente colocarte en las derechas o en las izquierdas y este suele ser  el argumento supremo y único las más de las veces.

Claro, si a esto añadimos el interés que alguien por motivos puramente de desacreditación o de posicionamiento frentista pueda tener sin perder nunca de vista su principal objetivo de sacar tajada para si mismo  al final de esta actuación, la confusión de la ciudadanía ya es total máxime si esta o estas personas se rodean de palmeros que sin tener el menor planteamiento crítico y de contrastación de lo que el susodicho o susodichos manifiestan el lio, en cuanto a opiniones sobre las personas con etiquetas y pegatinas que les asignamos totalmente alejadas de la realidad, ya lo tenemos garantizado.

Por otra parte tampoco es cuestión de que uno este constantemente y diariamente manifestando sus pensamientos en un sentido o en otro. Somos de los que mantenemos que el juicio y asignación de apelativos de derechas o izquierdas es algo bastante trasnochado y para uno despues de analizar la realidad del día a día ambos apelativos no van mucho más allá de una terminología que a veces utilizamos para expresar pareceres sobre todo sobre actuaciones concretas. Hoy día y sobre todo quienes nunca hemos militado en partido político alguno, ni intención que tenemos, preferimos  posicionar a las personas dentro o fuera de la honestidad, dentro o fuera del funcionamiento democrático, etc. Por eso cuando analizamos actuaciones de las personas si las consideramos dentro de la honestidad, dentro del comportamiento  democrático decimos que esa persona es honesta, que esa persona es democrática, etc. Por eso no me duelen prendas reconocer que a veces cuando uno va a depositar la papeleta en una votación opta por la opción menos mala pues corrupción, deshonestidad, falta de democracia, etc. la estamos viendo constantemente en partidos de derechas, de izquierdas, de centro, etc. Entonces como no somos palmeros de ninguno de ellos, ni con ninguno de ellos tenemos ningún compromiso apoyamos en cada momento al que nos parece menos deshonesto, menos antidemocrático, etc. En definitiva el mal menor.

Luego, como insinuaba al principio, sobretodo en pueblos pequeños como el mío, viene el "juez de turno" y en menos que canta un gallo te añade su propia pegatina encima de la etiqueta sencillamente porque te ha visto saludando a fulanito de tal con el que el juez de turno, léase vecino o vecina, no se lleva demasiado bien. Craso error. A las personas hay que juzgarlas fundamentalmente por lo que hacen y por cómo lo hacen. Recuerdo que hace años me decía un amigo que milito muchos años en un partido político hasta que falleció, mira José Luis, mientras esta sociedad no consiga y sobre todo en los pueblos, donde nos conocemos todos y sabemos de qué pie cojeamos cada uno de nosotros, actuar de otra manera estaremos lejos de lo que yo entiendo como una verdadera democracia con la que sueño. Mientras  no nos planteemos a la hora de elegir a nuestros alcaldes, concejales, etc. apoyar y votar a quienes seriamos capaces de dejar durante un tiempo la administración de nuestra propia casa, la democracia municipal y por ende la democracia como honestidad estaremos muy lejos de conseguirla.

Llevábamos apenas dos meses en el ayuntamiento y recibí una llamada de un amigo de un abogado para transmitirme una conversación que había presenciado entre dos abogados, uno su amigo y otro  bastante conocido por estos lares en la que uno de ellos nos había posicionado a nosotros concejales de Unidos por Allo - UPA como un grupo en la más pura derecha. En aquel momento entendí perfectamente cuál era la etiqueta que tenía como objetivo colocarnos el susodicho personaje y que era lo que machaconamente iría repitiendo a sus palmeros para conseguir calase en el personal tan disparatada idea. Y no me equivoque pegatina tras pegatina se nos han ido colocando durante toda la legislatura.

Yo no sé porqué a veces le cuesta a la ciudadanía tanto analizar a las personas por lo que hacen, por cómo lo hacen y si son honestas y democráticas o no. Entendemos que esa debería ser fundamentalmente la vara de medir, los parámetros con los que juzgar las actuaciones de los demás. Si lo hiciésemos así otro pelo nos correría. Por eso pensamos que mientras nos dediquemos a colocar etiquetas y pegatinas al personal o a admitir como buenas las que otras personas colocan estaremos sirviendo a intereses particulares para quienes la comunidad y los valores e intereses de la mayoría de los vecinos les traen al pairo.

Aqui las únicas etiquetas y pegatinas que son válidas son las que emanan del análisis del qué hacen, del cómo lo hacen, de porqué lo hacen. Las únicas etiquetas válidas son las que soportan el test de la honestidad, de la democracia adobada con la transparencia informativa sin subterfugios ni trampas.

Mientras alimentemos otro tipo de etiquetas y pegatinas diseñadas por quienes tienen unos objetivos socialmente obscenos estamos equivocando el camino, estamos haciendo un flaco favor a nuestra sociedad, a nuestro pueblo.

José Luis Ochoa