viernes, 27 de enero de 2012

YO NO ME BAJO

YO NO ME BAJO
Estamos asistiendo por parte de nuestros gobernantes aquí y allende las fronteras pirenaicas a un olvidarse totalmente de las causas de la crisis multidisciplinar que nos está machacando y a un centrar sus estrategias en las consecuencias de la misma. Así será muy difícil seguramente salir del atolladero. Insisto, atolladero,  donde otros nos han metido. Mientras tanto se está instalando en la ciudadanía una tremenda confusión cuando observamos que nuestros gobiernos  están inermes, es decir sin armas, ante la hegemonía o dictadura de los mercados.
Es evidente que la realidad actual está provocando desesperanza de la ciudadanía ante la recesión económica, ante el aumento del paro – cinco millones cuatrocientos mil adelantaba esta mañana el ministro de industria-,  ante un estado de bienestar y las redes de cohesión que lo sustentan en estado de rebajas brutales similares a las que vemos estos días en cualquier tienda, cuando no están simplemente en liquidación. Se piden sacrificios reales y se ofrecen esperanzas más que inciertas.
Hace tiempo algunos personajes entre los que me encuentro y otros  ciudadanos, cada vez más, vamos desconfiando de nuestros gobernantes y en general, de la clase política, que no asume su propia responsabilidad en el bien administrar lo que es de todos los rompezapatos que en la sociedad estamos. Clase política que además se permite el lujo de trasladarnos a los ciudadanos los problemas de su mala gestión. Constantemente los políticos nos confunden cuando en su discurso manejan términos un tanto intangibles para la inmensa mayoría de la ciudadanía como son déficit público, confianza de los mercados, deuda soberana, prima de riesgo, etc. Uno se pegunta, ¿lo harán para no referirse  de manera clara aportando y explicando posibles propuestas y soluciones a esos otros términos tan precisos y tangibles como son generación de empleo, crecimiento económico y protección del estado de bienestar que es lo que ha sido santo y seña de más de la mitad del siglo XX e inicios del XXI?
Pues bien, así las cosas, nos desayunamos con la absolución de Camps y Costa juzgados en el asunto conocido popularmente como “el de los trajes” por un juzgado popular. Vaya por delante que tal y como está diseñado el tema del jurado popular en este país no produce en mí especial entusiasmo en cuanto a la posibilidad de generar una administración de justicia medianamente ensamblada con la lógica popular. ¿Que si hubieran sido juzgados  por profesionales hubiesen sido condenados, tal y como sostiene algún medio de comunicación esta mañana? Pues uno no lo tiene tan claro. ¿Y el caso de Marta del Castillo en Sevilla, y etc. etc. qué? ¿Acaso ahora mismo no estamos arrinconando contra la tapia de la democracia un día sí y otro también a un juez siendo el hazmerreir y motivo de perplejidad de la mayoría de la prensa internacional?  Estos días de manera contundente y clara los grandes medios de comunicación de referencia del mundo están expresando sus dudas sobre el sistema judicial español. Están subrayando en sus crónicas, sin distinciones ideológicas,  la paradoja que se da cuando un juez que abrió nuevos caminos en el derecho internacional con la causa contra Augusto Pinochet se siente ahora en el banquillo precisamente por intentar aplicar, de alguna manera, la misma doctrina en España. Ojo, y no estoy manifestando opinión alguna a favor de que un juez deba ser intocable si se extralimita en los qués y los cómos de sus funciones. Ni tampoco me considero próximo al pensamiento del referido juez. Pero lo que estoy intentando dejar constancia aquí y ahora es que la justicia en esta piel de toro está, pues eso, que de aquellas maneras y no precisamente satisfactorias para un demócrata.
A mí lo que verdaderamente me preocupa de esta situación de la justicia, lo que más me preocupa de la sentencia dada por el juzgado popular de Valencia es si esto no será reflejo de la complacencia ciudadana con los políticos corruptos lo mismo que podría interpretarse el voto en las urnas a favor de ellos. Eso es lo preocupante. Y es lo preocupante porque, desde nuestro punto de vista, sería manifestación clara de una sociedad enferma política y democráticamente.
De momento es un hecho evidente que nadie ha sido condenado aún por el caso Gürtel, uno de los mayores escándalos de corrupción en la historia de la democracia española. Por otra parte, el caso o los casos contra Garzón pudieran ser una advertencia a sus compadres y colegas: "no luches contra los poderosos". Tiempo al tiempo y ya veremos.
Por otra parte, ya tenemos la aplicación del IRPF en nuestra comunidad con justificaciones a trote y moche sobre la benevolencia de lo aprobado por parte de UPN con el inestimable apoyo de los de las banquetas. Pero ¿qué desfachatez, no? El gobierno foral prevé ingresar 115 millones con esta reforma del IRPF, es decir 19.000 millones largos de las antiguas pesetas. Fija el tipo máximo en el 49% frente al 54% del resto del país. El tramo de IRPF para los que ganan entre 8.499 y  17,526 euros al año sufre una subida de medio punto quedando en un 25,5% mientras en el Estado se fija en un 24,75. Esto a modo de detalle de que lo que pretenden hacernos creer no es tal.
Claro mientras tanto las ganancias de la Barcina….
En fin, que como suele decir un amigo mío: “que paren este tren que me bajo”. Pues no, frente a todo esto de la crisis, de la situación de la justicia, del IRPF, etc. regeneración democrática y control parlamentario. Control parlamentario que no fue el otro día precisamente demasiado ejemplarizante cuando el consejero de la banqueta explicaba en el parlamento de nuestra comunidad la adjudicación de trabajos a hijos de dirigentes socialistas. Se supone que es misión del parlamento el control del gobierno lo mismo que el de la oposición de un ayuntamiento es el control del equipo de gobierno. Pues bien, nadie pregunto nada al consejero por lo que una de dos o estaba todo meridianamente claro, cosa harto difícil o la forma de actuar de los parlamentarios puede ser sospechosa y como digo poco ejemplarizante.
Pues eso, que a pesar de todo, que a pesar de que uno tiene que hacer a veces verdaderos esfuerzos por mantenerse, en este tren en que estamos montados, con dignidad cuando analiza este panorama, seguimos pensando en que mejorar es posible. Seguimos pensando en que merece la pena pelear por dejar a quienes nos sucedan algo distinto a lo que en estos momentos tenemos. Algo que sea mejor que lo que en estos momentos se bislumbra.
En definitiva que yo no me bajo.
José Luis Ochoa

miércoles, 25 de enero de 2012

LOS OTROS DEFICITS

LOS OTROS DEFICITS
El otro día escribía sobre el déficit económico y afirmaba que desde mi punto de vista era algo que nuestros regidores del momento estaban utilizando como coartada para hacer recortes y más recortes que principalmente íbamos a pagar los de siempre. Igualmente sostenía que estableciendo la reducción del déficit económico  -ahora lo llaman público- como panacea de la solución de todos los males que nos aquejan no iban a solucionar ni el problema del paro ni otras muchas cosas.
Pues bien, al final de mi escrito, afirmaba que yo sigo creyendo que hay otros déficits mucho más dañinos para la ciudadanía como son el déficit democrático y el déficit ideológico. Déficit ideológico que para mí es consecuencia directa de no asumir, por parte de los ciudadanos, que la democracia es algo que hay que conquistar todos los días en el lugar que a cada uno de nosotros nos toque estar gastando estos días de nuestra existencia. El déficit ideológico es consecuencia las más de las veces de esa falta de información y transparencia que, en la mayoría de los casos, quienes ostentan el poder tienen como línea de comportamiento día tras día. Mientras entendamos que la democracia consiste en ir a votar cada cuatro años después de habernos sulfatado con promesas incumplibles, vamos malamente. Por eso me cuesta entender, cuando una vez vistos los resultados después de unas elecciones, si la opción que hemos apoyado no ha conseguido los apoyos suficientes para gobernar, alguien comenta “cuatro años otra vez perdidos”. Yo me niego a resignarme de esta manera.
Hace ya algún tiempo escribía en este blog sobre el déficit democrático. No me voy a extender en este momento sobre este contenido concreto pero no puedo menos de volver a insistir en algunas ideas. Ya han pasado varios meses desde que hacía aquellas anotaciones y hoy debo decir, con más fuerza si cabe, que en gran medida el hecho de que siga existiendo e incluso vaya en aumento esta situación de déficit democrático en gran medida depende de todos y cada uno de nosotros. He dicho y repetiré hasta la saciedad que la democracia sin información puntual, objetiva y amplia al ciudadano hecha de manera inteligible será legal pero no es democracia  en el amplio sentido de la palabra. Por lo menos desde mi punto de vista no es la democracia que necesitamos. Y no es la democracia que necesitamos porque el hecho de que se nos hurte información constantemente nos lleva a donde estamos viendo día sí y día también. Hemos defendido una y otra vez que la democracia es la barrera infranqueable para todos los desalmados que utilizan el poder para beneficio propio y de sus secuaces. Cuando no hay información, es decir cuando el ciudadano está instalado en la desinformación, consentida o no, les es mucho más fácil a los que gobiernan tomar las decisiones que quieran y el ciudadano se entera de las consecuencias cuando esta el desaguisado hecho.
Pongamos un ejemplo. Imaginemos un gobierno, una autonomía, un ayuntamiento, etc. que apenas proporciona información a los ciudadanos. Es decir, el ciudadano no sabe ni si hay dinero ni si no lo hay en las arcas públicas. No sabe cuánto cuesta aquello que el gobernante de turno decide hacer. No tiene ni idea de cuánto ingresa su gobierno, su autonomía o su ayuntamiento, ni en concepto de qué lo hace. De una u otra manera el ciudadano está esperando que pasen los cuatro años para volver a votar y mientras va pagando religiosamente cuantos impuestos, contribuciones etc. se le demandan. Y de buenas a primeras llega un día que no hay dinero para pagar aquellos servicios que mal que bien se iban recibiendo. O simplemente observamos que se da prioridad a algo que no tiene apenas valor para los ciudadanos y se descuida otra serie de servicios que sí lo tienen. O nos enteramos que se han estado pagando facturas a personajes por servicios innecesarios o simplemente por servicios no proporcionados.
Pues bien, la mayoría de las veces esto se produce por desidia del ciudadano y sobre todo por ese déficit de ideología democrática que se da en quienes nos gobiernan desde las distintas zonas de poder (gobiernos, autonomías, ayuntamientos, etc.) y nosotros no somos capaces de zarandearles constantemente exigiéndoles que nos digan, nos informen de lo que hay y de lo que deja de haber.
Por eso para nosotros, lo hemos repetido hasta la saciedad, la única forma de reducir rápidamente estos déficits es reclamando información a quienes nos gobiernan. Reclamando una información clara, entendible para la mayoría de los ciudadanos y frecuente de cuanto acontece y de los porqués en las distintas administraciones de gobierno cuyas decisiones nos afectan tremendamente para nuestras existencias.
En este momento en concreto, en nuestro ayuntamiento ya van siendo unas cuantas veces que desde UPA hemos pedido al máximo regidor de cada momento la puesta en marcha de un boletín informativo municipal que con una frecuencia suficiente se hiciese llegar a todos los vecinos informándoles de cuanto acontece en la vida municipal. Hemos demandado constantemente este boletín en el que tuviesen participación todos los grupos municipales que componen actualmente la corporación y que asi lo deseasen. Hasta el momento no hemos encontrado demasiado entusiasmo por parte de la máxima autoridad municipal y permanecemos a la espera. Desconocemos los motivos para esta falta de entusiasmo pero para nosotros denota, de entrada, un déficit de ideología democrática.
En esta misma línea pedimos se pusiese al día la página web municipal para  este mismo cometido de informar a los vecinos. Parece que tampoco les entusiasma demasiado la idea.
Por nuestra parte seguiremos insistiendo y mientras tanto aplaudiéremos cuantas iniciativas se pongan en práctica con el fin de informar a los ciudadanos. Y lo haremos aunque estas iniciativas percibamos se hayan puesto en práctica tal vez, un poco para salvar la papeleta, de manera timorata e incompleta e incluso a veces con insuficiencias informativas importantes.
Por eso mientras estos temas se van retrasando, denunciaremos la existencia de esos otros déficits que desde nuestro punto de vista  afectan a la vida de los ciudadanos tanto y más que el  cacareado déficit económico, coartada frecuente para justificar los recortes actuales y de los próximos en llegar.
José Luis Ochoa

miércoles, 18 de enero de 2012

DEFICIT, DEFICIT Y DEFICIT

DEFICIT, DEFICIT Y DEFICIT
Desde hace meses uno tiene la sensación de que el vocabulario al uso del día a día ha cambiado y parece como si este se hubiese reducido a un puñado de palabras. Desde que se comenzó a hablar de crisis económica apenas una docena de vocablos se han adueñado de nuestras conversaciones diarias y algunos de esos vocablos se han erigido en santo y seña de las justificaciones del quehacer de los políticos. Con demasiada frecuencia los políticos del momento han recurrido a esos contenidos para hacernos ver a los ciudadanos que no tienen más remedio que actuar de una determinada manera prometiéndonos consecuencias de esas actuaciones que nada han tenido que ver hasta el momento con la realidad y sospechamos que nada tendrán que ver con la realidad en un futuro inmediato.
Efectivamente, vocablos y expresiones como prima de riesgo, crisis de la deuda, eurobonos, agencias de calificación, cumbres europeas, reformas laborales  y últimamente pacto de estabilidad, recesión y  sobre todo déficit son el pan nuestro de cada día. Con todas estas palabrejas, que uno no sabe hasta qué punto son entendidas por la mayoría de la ciudadanía, nos están martirizando a diario para justificar las más de las veces lo injustificable.
Hoy me voy a centrar en la que tal vez está “más de moda” por aquello que parece es la madre del cordero. Hoy, si uno simplemente se deja llevar por la primera impresión de lo que escucha y de lo que lee, tendría que concluir que o se reduce el déficit economico o nos vamos al garete. Dicho de otra manera, si conseguimos reducir el déficit todo estará solucionado. Solucionaremos el paro, mantendremos el estado de bienestar, garantizaremos hasta el poder adquisitivo de las pensiones, detendremos la sangría de jóvenes que, con una muy buena preparación, están emigrando a millares últimamente a otros países en busca del trabajo que aquí no encuentran, etc. etc.
Pensar esto del déficit económico es, desde nuestro punto de vista, una falacia. De entrada pensamos que es mejor y más sostenible a largo plazo la reducción del gasto, la reorganización del gasto, conseguir la rentabilidad/efectividad del gasto y por supuesto la eliminación de todo gasto superfluo. La eliminación del gasto no necesario, que no genera riqueza para la sociedad y por tanto no genera empleo, debe ser prioritario y urgente y debe hacerse con valentía por parte de los responsables politicos e incluso entonando el mea culpa en muchos de los casos.
Uno recuerda que el PP si algo repitió hasta la saciedad en campaña electoral y en cuantos debates y cara a caras tuvimos ocasión de escucharles fue que para ellos la prioridad número uno era combatir el paro y crear empleo. Pues bien, apenas llegaron al gobierno del reino, como gusta llamar a esta España  algún ministro económico,  comenzaron a afirmar que lo primero era atajar el déficit público. Esto dicho en castellano que todos entendamos quiere decir que lo primero es pagar a los acreedores, llámese Banca y compañía porque así nos lo exigen otros. Claro y para que este pago sea posible hay que aplicar un fuerte plan de ajuste (subida de impuestos, reducciones, subidas de…etc.). Tenemos que sacar dinero de donde sea para pagar a esa banca a la que hemos ayudado con el dinero de todos y que es la misma que en gran medida nos ha metido en este fregao de la crisis.  Simplemente patético.
A estas alturas de la película uno está convencido que a Rajoy, como a Zapatero, decir una cosa y hacer la contraria les parece lo más normal. Hace tiempo que uno tiene claro que incluso lo que algunos denominan la esencia socialista se convirtió en una especie de ambigüedad a merced de los mercados y parece con demasiada frecuencia que su objetivo prioritario es el automantenimiento en los puestos de privilegio, aunque sea sentados en una banqueta, de sus cuadros.
Por otro lado, una parte importante de la sociedad aparece como bastante complaciente con la corrupción porque falta una cultura cívica contra ella. Esto es así fundamentalmente porque los políticos, en buena medida no se la toman en serio, hasta el punto de que implicados en ella se presentan a las elecciones con una enorme desfachatez, e incluso en algunos casos se les vota.
Solamente los recortes y ajustes salvajes no generan empleo. Las reformas laborales hasta la fecha tampoco. Está claro que tanto recorte estrangulará el crecimiento y sin crecimiento poco podremos hacer como no sea cambiar totalmente el sistema que nos envuelve. Además de los recortes son necesarias las ideas innovadoras y que fluya el préstamo equilibrado, no el desequilibrado como en tiempos pasados. Sin embargo a juzgar por la actuación de la banca últimamente de esto de prestar más bien poco.
Por eso pues, pensamos que el déficit (la deuda) se ha convertido en la coartada perfecta para justificar el actuar de los políticos en los tiempos que corren.
¿El déficit es bueno o es malo? El hecho de que un país, una autonomía, un ayuntamiento tenga déficit podemos pensar que es malo. Tal vez normalmente lo será, pero si se usa de manera inteligente, moderadamente y durante un tiempo concreto no solamente es bueno sino que es necesario para salir de una situación de crisis mucho más fortalecidos. Será bueno si, pongamos un ejemplo rural, un labrador durante unos meses gasta más que lo que ingresa y se endeuda para cambiar el tractor por ser algo necesario para hacer rentable su explotación. Ahora bien si se endeuda para comprarse el mejor tractor existente en el mercado simplemente para pasear, no solamente será malo el déficit que esa compra le genere, sino que además nunca podrá pagar la deuda y empeorará su situación económica irremediablemente. De paso quien le vendió el tractor se habrá llevado cuando menos su buena comisión. Será bueno el déficit si el Estado gasta durante unos años más que lo que ingresa para mejorar las carreteras inseguras para evitar accidentes o en invertir en formación, prevención sanitaria, cultura, investigación, etc. todos aquellos temas necesarios para el futuro. Si el déficit de un estado se usa para hacer aeropuertos sin aviones o trenes sin viajeros o carreteras para ahorrar diez minutos en un trayecto de una hora, etc. evidentemente el déficit no es bueno, y no se ha utilizado de manera inteligente, aunque algunos listos hayan salido ganando.
Por otra parte si como pensamos además de sostener un déficit a veces no demasiado inteligente, no se corrigen estos errores, que no nos vendan la moto que reducir el déficit es la gallina de los huevos de oro. No somos amigos de las tijeras. Somos partidarios de ingresar más de donde hay que ingresar y no siempre del mismo sitio como hasta ahora. Somos partidarios de gastar con cabeza donde hay que gastar y de no recortar donde no hay que recortar.
Los partidos, que nos gobiernan desde hace tiempo, nos dijeron que el déficit es malo, malísimo siempre. Y nos dicen esto porque solo así tienen coartada para hacer lo que les viene en gana e incluso llegar a convencernos de que no hay otra alternativa.
Sencillamente pensamos que haberla hay la, lo que ocurre es que hay que querer implementarla y hay que mirar más a los ciudadanos que a los mercados. Hay que mirar más a los malvados económicos y truhanes desalmados, para ponerlos donde hay que ponerlos, que a los honrados ciudadanos a la hora de implementar medidas para corregir desagustes. Estamos hartos de ser siempre los mismos los paganos.
Con todo y con ello seguimos pensando que no es precisamente el déficit económico el más preocupante. Desde nuestro punto de vista existen otros déficits en nuestra sociedad más preocupantes por considerarlos mucho más dañinos para la ciudadanía. Estos otros déficits son el déficit democrático y el déficit ideológico. A ellos me referiré los próximos días.
José Luis Ochoa

sábado, 14 de enero de 2012

INSTALADOS

INSTALADOS
¿Dónde estamos instalados? ¿Dónde está instalada esta sociedad en la que sobrevivimos? De alguna manera en torno a estas dos preguntas pivotaron el otro día las conversaciones con mis amigos del monte. Como es habitual todas las semanas, también el otro día dedicamos una mañana a caminar por la montaña y como se suele decir a “arreglar el mundo”. Dicho sea de paso, una mañana preciosa y soleada por la sierra de Aralar después de que a primera hora de la mañana saliésemos del pozo de la cuenca de Pamplona envuelta en la espesa niebla y con una temperatura heladora. Cuenca que a las tres de la tarde nos recibió con el mismo traje gris invernal.
Pues bien, con la que está cayendo, debo reconocer que una de dos o te aíslas no sé cómo y te bajas de este tren de la vida desentendiéndote de cuanto pasa a tu alrededor o, por el contrario, te cobijas en tu entorno social y compartes, con aquellos con quienes te relacionas, opiniones, contrastas pareceres y así tomas impulso para seguir adelante. Es decir, tomas nuevas fuerzas para hacer aquello que crees debes hacer con honestidad y pensando en aportar ese grano de arena válido para que esta sociedad, a veces tan extraña en sus decisiones, a veces tan apática, sea cada día un poco más lógica, un poco menos mentirosa y por supuesto un poco más democrática.
Es evidente que mientras algunos estamos instalados en la desconfianza ante lo que  prometen, dicen, hacen, etc. los políticos de turno; otra parte de la sociedad, a pesar de que le estén aporreando la puerta de su guarida mental con la fuerza de la evidencia de los hechos, siguen sin abrir la puerta y permanece apalancada en sus decisiones  pensando que el Rajoy de turno a nivel nacional, la Barcina de turno a nivel de su comunidad o el alcalde de su pueblo a nivel local, más pronto que tarde, les sacaran de este atolladero, les solucionaran sus problemas y les sacaran de la crisis.
Habrá que decir pues, que somos de los que estamos instalados en la desconfianza porque miremos por donde miremos, leamos lo que leamos, analicemos lo que analicemos, la mayoría de las veces vamos a parar al mismo sitio y las conclusiones son similares. Esto no es tema de ideología de derechas o de izquierdas, ni incluso de pensar de una u otra manera se le llame como se le llame a esta manera de pensar, es, simplemente un asunto de lógica, de claridad y amplitud de la información. Es tema de dejar de decir las cosas a medias, de cumplir lo que se promete, de dejar de echar las culpas al empedrado o simplemente al otro. Es, si se me permite decirlo una vez más, tema de democracia si o de democracia no.
Suelen decir que este es un país donde se lee no demasiado, se escucha más bien poco y se olvida mucho y rápidamente. Pues verdaderamente, si esto fuera así, no es este el terreno abonado convenientemente para que germine la semilla de la lógica, de la honestidad. No será esta la situación ideal para que crezca como uno desearía y al ritmo que uno desearía la barrera infranqueable para el despropósito, para la indecencia, para el engaño descarado, para el chantaje, etc. como es la barrera de la democracia. Pero habrá que intentarlo para que los truhanes de turno, estén donde estén, lo tengan cada día un poco más difícil.
Hoy me centraré en un par de temas a modo de soporte de cuando estamos afirmando y como razón, desde nuestro punto de vista más que suficiente, para seguir instalados donde estamos.
Hay una cierta decepción con el actuar de Mariano Rajoy en estas primeras semanas de gobierno y hay quienes se encuentran sorprendidos por las medidas tomadas por el nuevo presidente y a nosotros nos sorprende esa sorpresa pues, a fin de cuentas, lo que Mariano está haciendo es lo que cabía deducir que iba a hacer. Es decir por una parte tomar medidas pensando en Alemania, o lo que es lo mismo, plegándose a las exigencias de Europa, y por otra tomar esas medidas sin perder de vista la proximidad de las elecciones andaluzas el próximo mes de marzo. En concreto posponiendo otra serie de medidas todavía más impopulares para después de las elecciones andaluzas, que dicho sea de paso, parece que va a ganar. Es un secreto a voces que el responsable del PP en Andalucía le pidió a Rajoy que pospusiese la subida del iva y que de momento subiese el IRPF como así ha sucedido. Cabe esperar pues que pasadas las elecciones andaluzas entre otras cosas nos espera una subida del iva. ¿Qué acaba de decir en su primera entrevista como presidente del gobierno que no lo va a subir? Pero acaso no dijo también que no iba a subir los impuestos?  También dijo que iba a subir las pensiones y lo ha hecho efectivamente pero ¿tal fácil es engañarnos? Claro se le olvidaría decir que no iba a mantener el poder adquisitivo de las pensiones por que ustedes me dirán, subimos un 1% su pensión (pongamos de término medio al mes 10 eurillos) y al mismo tiempo le subimos el gas el 4%, el IRPF por supuesto que más del 10 eurillos, el autobús el 3,5%, etc. etc.
Por otra parte, ¿cómo se puede creer la ciudadanía que no sabían la situación del déficit en el 8%, y que si fue y que si vino? Oigan ustedes yo no gobierno las autonomías que ustedes gobiernan y según cuentan las malas lenguas y aparentemente bien informadas gran parte de ese desfase se debe al desmadre de las autonomías que ellos gobiernan. 
Claro que el hecho de que la comunidad Valenciana y la de Baleares sean dos comunidades de las que tienen problemas para pagar a los colegios de enseñanza concertados, sean las dos comunidades donde parece que el “manos largas” anduvo a sus anchas y sean donde actualmente están sus dos expresidentes paseándose por los juzgados como quien se va a la taberna a tomar un cafelito con los amiguetes, debe ser una rara coincidencia.
Mientras tanto ya estamos como antes. Uno pensaba que de momento los chicos del PSOE hasta el próximo mes estarían ocupados en sus rollos congresuales y de reparto de poder y dejarían de tocarnos las narices con el “y tú más” que llevamos soportando en este país durante años. Pues nada, ya estamos a video que te crio. Que sí, que ya sabemos que vosotros lo hicisteis bastante mal castigando a los de siempre y que estos de ahora os ganaron las elecciones sin despeinarse y que sin despeinarse van a seguir castigando a los de siempre vía IRPF, reforma laboral y vía de cuanto está por venir en cuanto a recortes e impuestos, que no es poco.
¿Los presupuestos para cuándo? ¿Para después de las elecciones andaluzas? ¿No eran ustedes los mismos que hace cuatro días insistían en la urgencia de tener unos presupuestos para este año 2012 que vislumbramos como un puerto de montaña de categoría especial y con el firme de tierra a varios kilómetros de la cima donde más de uno va a dejar todas sus esperanzas, gran parte de sus ilusiones y sobre todo gran parte de su bienestar social  que con tanta frecuencia mencionan ustedes para seguir engañándonos? Que no, que sencillamente no les creemos. Que el problema no es el déficit económico que con tanta frecuencia nos lo ponen como base de su argumento para castigarnos con sus recortes, con sus impuestos, etc. mientras se olvidan del fraude, mientras garantizan la solvencia de los bancos y permiten que esos mismos bancos a los que se les da el dinero al 1% desde el Banco Central Europeo – BCE-  en vez de prestarlo a los ciudadanos de a pie lo inviertan en comprar deuda española. Deuda que tendremos que pagar todos nosotros y así se les llena la boca diciendo que ya se ha visto los efectos positivos de las medidas tomadas por el nuevo gobierno porque el tesoro ha podido colocar deuda a intereses más bajos que lo que estaba colocando hastaa ahora. Mentira, mentira y mentira. La verdad es que quienes obtienen la rentabilidad son los bancos. Esa es la verdad evidente.
Por esto y por otras muchas más razones estamos pues instalados donde estamos. Estamos instalados en la desconfianza mientras nos reafirmamos en que contra todo este desaguisado no hay otra alternativa que más democracia, más información real y verdadera a la ciudadanía, más apertura democrática en Madrid, en mi comunidad, y en el ayuntamiento de mi pueblo. Por cierto que aquí de presupuestos nadie dice nada todavía.
Mientras escribo estos comentarios me llega la noticia del fallecimiento de Secun Lucea. Me consta que era un asiduo seguidor de este blog pues en varias ocasiones habíamos comentado algo sobre los distintos temas que en él iban apareciendo. Cuando hace apenas unas semanas le pregunté por su salud me dio la sensación que tenia asumida su dura realidad y con entereza cuando me iba añadió a modo de coletilla “te sigo en el blog”. Secun, va por ti esta mi mención a modo de homenaje y agradecimiento por haber invertido parte de tu tiempo en leer este humilde blog que con alguna frecuencia habla de cosas de este nuestro pueblo de Allo y al que tanto te gustaba visitar. Agur.
Nosotros seguiremos instalados en el quehacer de exigir una sociedad más democrática.
José Luis Ochoa

domingo, 8 de enero de 2012

DEL ENGAÑO HACIA LA DEPRESION PASANDO POR LA DECEPCION

DEL ENGAÑO HACIA LA DEPRESIÓN PASANDO POR LA DECEPCION
Bueno, ya se ha acabado este periodo que damos en llamar “Las Navidades” y sin llover. Mañana lunes y, como se suele decir, todo el mundo “al cole”. Todo el mundo a su rutina, a la normalidad del día a día, a sus obligaciones, a sus actividades, y uno observa que lo vamos a hacer en una situación un tanto distinta a como empezamos Las Navidades allá  por el mes de diciembre del pasado año 2011. Digo en una situación un tanto distinta pues aunque seguimos pivotando nuestros comentarios entre el Urdangarín manos largas, el discurso navideño de su suegro, la escasa y sesgada información proporcionada del uso y disfrute de los dineros que cada españolito de a pie le proporcionamos a la “eficiente” monarquía de este país para que puedan “mal vivir” y los implantados recortes, siempre intentando justificarlos en aras de conseguir controlar el déficit público, etc., creemos que en estos momentos una o dos cosas tenemos más claras que al inicio de este periodo vacacional.
Tenemos mucho más claro en este momento que el engaño democrático se está consumando y que pretenden seguir engañándonos como a chinos (perdón por los chinos que en este fregao de momento no tienen aparentemente mucho que ver). Tal vez podemos afirmar que si por una parte, como hemos manifestado en más de una ocasión, uno de los mayores déficit que observamos en esta sociedad es el déficit democrático, no es menos cierto que este déficit se produce fundamentalmente promovido porque quienes tienen el deber de velar por el ensanchamiento de la democracia, por quienes están llamados a administrar esta sociedad, pues así se lo ha encargado democráticamente el pueblo en las urnas y más bien se empeñan en ocultar la realidad con información insuficiente, sesgada e incluso en algunos casos inexistente. Y claro, no estamos hablando del mar y los peces. Estamos hablando de ministros, consejeros, alcaldes, etc. con nombres y apellidos aunque en este momento depositemos sobre el papel datos referidos a una parcela u otra del quehacer político de manera más concreta.
A estas alturas del año y cuando apenas han transcurrido unas semanas desde que el nuevo gobierno se hizo cargo del tema hay mil datos para poder sustentar lo que decimos. Cuando uno escucha decir que el gobierno se marca un ambicioso plan para luchar contra el fraude fiscal sencillamente piensa que nos mienten. ¿Cómo se puede calificar de plan ambicioso un plan que se marca como objetivo recaudar este año 8.171 millones cuando el pasado año la Agencia Tributaria, bajo la batuta de los socialistas, que según nos dijeron lo hicieron rematadamente mal, ingreso 10.400 millones por este concepto? ¿Pero no había más de 60.000 millones de fraude fiscal al año en este país?  Por si fuera poco, esto no se lo creen ni en Europa que se vaya a realizar a juzgar por los comentarios de la prensa de hoy.
Se nos está diciendo por activa y por pasiva que el objetivo número uno es reducir el déficit como sea como si fuese condición sine qua non para salir de la crisis. Tan es así que hasta el otro día el real suegro del Urdangarín manos largas, con motivo de la pascua militar, les dijo a los militares allí presentes que había que ser austeros y al hilo del gasto militar se nos ha dejado caer que el presupuesto para las cosas de la guerra este año se reducía en 340 millones de euritos. Claro que se olvidaron decirnos que este año que acabamos de comenzar el maltrecho erario público deberá hacer frente a 30.000 millones, también de euros, no de pelas, comprometidos en un préstamo de armamento. Y esto como todavía hay alguien en este país que hace las cuentas con honestidad y tal y como le enseñaron en la escuela de su pueblo pues debe salir como a 638 euros de escote por cada uno de los españolitos que, con crisis o sin ella, vamos a seguir desgastando zapatos durante este año 2012 si las piernas nos siguen.
Ya he hecho referencia en varias ocasiones a la información sesgada e incompleta que se ha proporcionado sobre los dineros de sus majestades. No me estoy refiriendo a los de Oriente que ya se han ido y no volverán hasta el año que viene, sino a los que todavía están aquí y que uno no sabe hasta cuándo. Pues sí, porque aunque también se nos ha intentado vender como ejemplo de austeridad presupuestaria un recorte del 5% en el pasado 2011 en los presupuestos de la Casa Real, nada se ha dicho (yo por lo menos no lo he visto publicado en ningún medio de comunicación de esos de diario, de los de andar por casa) sobre la cantidad de residencias puestas a su disposición cuyo mantenimiento corre a cargo del Estado paganini y que cuestan unos 18 millones. Poco o nada se nos ha dicho de cuánto cuestan los viajes de la monarquía. Los empleados de la Casa Real sin contar los honorarios de los policías, etc. cuestan por encima de los 6,2 millones anuales según datos de 2010. etc., etc.
Sirvan, pues estos datos para avalar lo que comentamos. Pero con ser inmensa ya en estos momentos la cantidad de datos y  actuaciones que día a día estamos viendo y aún admitiendo que esto es solamente el principio – el inicio del inicio, lo han acuñado como frase premonitoria  y un tanto amenazante para la ciudadanía sobre lo que se nos avecina- que demuestran que nos están engañando conscientemente y a sabiendas, esto tal vez no sea lo más importante.
A mí personalmente lo que en este momento me preocupa es el grado de resignación, conformismo y decepción que parece se ha instalado en la sociedad. ¿Qué le vamos a hacer? "Pobre hombre el Rey que ha tenido la desgracia de que le hayan salido estos yernos, etc. etc." "Pues si nos tienen que bajar la pensión qué le vamos a hacer". Como si la crisis la hubiésemos provocado los rompezapatos de turno.
¡Que no, coño, que no! Que yo no me siento responsable de eso que damos en llamar déficit democrático. Que yo no puedo dar por bueno que algunas de las mismas personas que de una u otra forma nos han metido en estos líos sean las que el señor Rajoy ha elegido para que le ayuden a gobernar este país nombrándoles ministros, etc. En concreto estoy pensando en el ministro Pedro Morenés  (ya le comienzan a llamar el ministro del racimo por aquello de las bombas racimo).
Mientras tanto se van por el desagüe la cultura, la sanidad pública, la enseñanza, el poder adquisitivo de funcionarios y pensionistas, los derechos laborales conquistados en siglos y esto aparentemente con el beneplácito soterrado de los sindicatos, y de paso se incrementa el IRPF para pagar deudas que nosotros no hemos contraído.
Uno, a estas alturas de la película, le parece meridianamente claro que entre las medidas tomadas y las que están por llegar se van a colar descaradamente, día tras día, retrocesos en derechos sociales y una agenda política que nada tiene que ver con la austeridad y si bastante con la ideología. ¡Ojala nos equivoquemos!
Mientras tanto uno piensa que del engaño vamos hacia la depresión colectiva pasando por la decepción.
Yo rotundamente me niego a recorrer ese camino y por eso denunciaremos cuantas veces sea necesario el chantaje democrático se apoye en la columna que se apoye, sea en la columna del engaño, en la de la falta de información, o en la que sea.
José Luis Ochoa