lunes, 29 de agosto de 2011

CONMIGO NO CUENTEN

CONMIGO NO CUENTEN
Es evidente que, a nada que observemos y estemos un poco al loro, podemos constatar con demasiada frecuencia en esta nuestra sociedad la pérdida de calidad democrática. Pero lo de estos días desde mi punto de vista ya pasa “de castaño obscuro”. Sencillamente se están pasando siete pueblos.
El pasado viernes los portavoces del PSOE y del PP en el congreso, José Antonio Alonso y Soraya Sáenz de Santamaría acudieron juntos (y a juzgar por las imágenes de sus caras sonrientes,  bien avenidos, por extraño que parezca) a registrar en la Cámara Baja el acuerdo de proposición de reforma constitucional para limitar el gasto público.
Sin entrar a analizar en detalle el acuerdo, pues no es el objetivo de esta reflexión mañanera, simplemente constatar que el contenido del mencionado acuerdo alcanzado por PSOE y PP tiene dos partes. La primera se refiere a la reforma del artículo 135 de la Constitución, para establecer una disciplina de equilibrio presupuestario en las administraciones públicas, reforma que fue presentada  en el registro del Congreso. La segunda parte del acuerdo es una ley orgánica de desarrollo y aplicación del principio constitucional introducido por la reforma en el artículo 135 de la Carta Magna.
En definitiva el nuevo artículo 135 establecerá que todas las administraciones públicas adecuarán sus actuaciones al principio de estabilidad presupuestaria. El Estado y las comunidades autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea para sus Estados miembros.
Pues bien, incluso uno podría estar de acuerdo en el contenido o por lo menos en parte del objetivo que parece se persigue. Sin duda es necesario poner algún sistema de control, de tope máximo de gasto y endeudamiento por parte de todas y cada una de las administraciones, también de nuestros ayuntamientos, pero lo que no es de recibo es hacerlo reformando la constitución a prisa y corriendo sin consultar a la ciudadanía. Eso es simplemente, lo que tantas veces hemos dicho: déficit democrático. ¿Tan urgente es? ¿Cuál es el motivo o razón de tantas prisas? ¿No han convocado ustedes elecciones para dentro de “cuatro días”? ¿No se podía haber aprovechado la fecha del 20 de noviembre para consultar al pueblo sobre esa posible reforma de la constitución? ¿Qué pasa que tienen ustedes, “señores” de los partidos mayoritarios, miedo a ver derrotada en las urnas esa especie de cocido madrileño que acaban de cocinar mano a mano con el fuego a tope para acabarlo cuanto antes?
Claro, mientras el cocido se va cocinando a toda pastilla los cocineros mayores como la portavoz popular se descuelga con una frase para enmarcar: “la austeridad ya no es una opción sino una obligación de todos los gestores públicos”. Por lo visto hasta ahora la austeridad, la racionalización del gasto, etc. no era una obligación. Simplemente uno cree que ni existían tales “palabrotas” en su vocabulario particular. Y qué decir del “no podemos gastarnos lo que no podemos pagar” que afirma Rubalcaba, candidato del PSOE para las próximas elecciones?. Pues eso, que por lo visto hasta ahora si se podía. Así nos han ido las cosas y por eso seguimos estando, como en alguna ocasión he dicho, con los pies colgando en el borde del precipicio.
Aquí lo que falta es valentía democrática. Miren lo fácil que hubiese sido. Estamos a pocas semanas de las elecciones generales , ustedes, ambos partidos políticos, bajo cuyo gobierno estamos condenados a seguir viviendo (o mal viviendo según se mire) incluyen su propuesta en sus programas electorales y quien más chifle capador. Pero no, a ustedes los miles de personas que se manifiestan en internet, en las calles de este país, etc. etc. les trae al pairo. Triste realidad democrática la de este país donde no hay ni siquiera 35 diputados dispuestos a solicitar que esta reforma se someta a referéndum para su ratificación tal y como recoge el artículo 167.3 de la Constitución Española". Para echarse a llorar. Acabo de leer y cito textualmente que hasta el mismo Chaves entiende “que es difícil explicar esa medida cuando falta menos de un mes para disolver las cámaras”. Bueno, para algún despistadillo, el tal Chaves sigue siendo, que yo sepa, vicepresidente del actual gobierno del estado español.
En fin, desde mi óptica democrática, simplemente patético. Yo a ese carro de falsa democracia no me subo. Ah, y conmigo que no cuenten.
José Luis Ochoa