jueves, 22 de noviembre de 2012

LA DICTADURA DE LA ADMINISTRACION


LA DICTADURA DE LA ADMINISTRACIÓN

Ayer se publico en el BOE (Boletín Oficial del Estado) la llamada ley de tasas por la cual se suben las tasas judiciales de manera alármate y, lo que tal vez es peor, se extienden a toda la población. Es decir, en términos generales, a partir de ahora cualquier ciudadano que presente una demanda civil, es decir que plantee un pleito entre particulares, o que presente una demanda contencioso-administrativa, o lo que es lo mismo que pleitee contra la administración, tendrá que pagar sí o sí, y no precisamente poco, para iniciar los trámites.
Sin entrar a desmenuzar la ley de tasas recientemente promulgada nos negamos a dibujar una sola línea más sin definir esta ley de tasas  como un  atropello a la ciudadanía. Es un atropello porque el “tasazo” judicial del PP como lo denomina esta mañana un medio de comunicación local, se carga de un plumazo la igualdad de posibilidades para acceder a la justicia por parte de los ciudadanos, sean estos ricos ó pobres. Y lo hace con la gran oposición de consumidores, judicatura, etc. etc. ¿Dónde queda la igualdad de oportunidades y por tanto la justicia en este país? De pena.
Una vez más se demuestra que estamos regidos en los distintos niveles de la administración por personajes,  “payasos” como los llama el escritor  Perez-Reverte, que continuamente nos sumen en la miseria económica y democrática.
Por no extenderme demasiado y porque, como digo más arriba, no es mi intención aquí y ahora desmenuzar la ley, nos fijaremos en un aspecto de la mencionada ley que puede ser bastante generalizado y clarificador por aquello de que como muestra vale un botón. Me estoy refiriendo a las tasas a pagar por recurrir una multa de tráfico. Resulta que con la nueva ley de tasas para recurrir una multa de tráfico de un importe de 100 euros deberemos desembolsar 200 euros. Osease que, a partir de este momento, aún en el supuesto de que usted por cabezonería o por lo que quiera, decida pleitear, aunque por un casual le den la razón tiene garantizado que pierde el importe de la multa. Recurrir una multa se convierte en algo así como “del género tonto”.

Claro que esto es volver a llover sobre mojado y de ahí mi título de esta entrada como la dictadura de la administración.
Hoy en día a usted le denuncian porque le ha “pillando” el radar a más velocidad que la permitida y suele ocurrirle lo siguiente. Le envían la notificación por medio del cartero de turno a su domicilio. Si usted por el motivo que fuera no está en su domicilio cuando el cartero tiene a bien acudir le deposita en su buzón una nota para decirle que se pase por la estafeta de correos a recoger un certificado. Pues bien, usted cuando llega a su domicilio recoge la comunicación y se pone en funcionamiento. Pero  si el cartero, por el motivo que fuera, le deposita el aviso en otro buzón de un vecino y este no se lo hace llegar a usted, no se entera de la fiesta hasta que un día le llega, también por medio del cartero, una notificación de apremio de pago con el recargo correspondiente, como mínimo un 20%, proveniente de la agencia tributaria correspondiente. Usted, después de montar en cólera o con la máxima tranquilidad que quiera, comienza a intentar desenredar el ovillo y al final aunque tenga todo el tiempo del mundo, todas las capacidades habidas y por haber o lo que usted quiera terminará pagando pues le dirán qué día dice el cartero que estuvo en su domicilio y usted no estaba pero que le dejo la notificación en su buzón aunque se lo haya dejado en el del vecino y usted no tenga ni idea de la denuncia que se le impuso hace no sé cuánto tiempo. Le dirán que la sanción ha sido comunicada en el boletín correspondiente  -como si los ciudadanos tuviésemos la obligación de leernos todos los días el boletín correspondiente- y al final será la palabra del funcionario de turno contra la suya. De momento le han privado a usted de beneficiarse de los descuentos por pronto pago, etc. Un atropello en toda regla.
Pues bien, ahora vienen con esta nueva ley de tasas y terminan de arreglarlo. Sí, por las narices, claro.
En fin, una vez más el ciudadano de a pie hoy está más indefenso que ayer ante la justicia en muchos aspectos y sobre todo a la hora de  poder defenderse ante los posibles atropellos de la administración cuando decida  presentar una demanda contencioso-administrativa.
Igual hasta tiene razón el escritor cuando  dice que “estamos gobernados en Europa  por “payasos” que nos sumen en la miseria. Esto de momento que uno sepa es Europa, claro.
A lo dicho: “si eres pobre no litigues”. Ahora resulta que solo los ricos, aquellos que incluso deben millonadas, van a poder tener acceso a una justicia completa y efectiva. Es evidente que una forma de acelerar la administración de justicia es que no haya pleitos pero esto se traduce en el recorte de las posibilidades de defensa de los ciudadanos y estamos de recortes hasta más allá de las narices.
La ideologización y politización de la Justicia no sólo es el reparto partidista de cargos y un grave déficit del sistema democrático, también es la evidente desigualdad que unos ciudadanos y otros tienen a la hora de acceder a una Justicia independiente, eficiente y rápida. En esas parece que están.
En fin, un grillete más para amarrar el mantenimiento de la dictadura de la administración que día tras día estamos padeciendo.
José Luis Ochoa