domingo, 4 de noviembre de 2012

LA PUERTA TRANCADA

LA PUERTA TRANCADA
Tal vez, en las circunstancias en que últimamente nos estamos desenvolviendo comienza a no ser suficiente el dejar de lado a los tramposos, trileros, engañadores y demás ralea que intentan por todos los medios subyugarnos con sus embutes y desenfoques de la realidad constantes. Es más necesario que nunca desenmascarar a los ocupas recalcitrantes de las moradas del obscurantismo político y de la desfachatez informativa.
Hace quince días, mal contados, tuvieron lugar las elecciones autonómicas en Galicia y en el País Vasco y como es más o menos habitual se desarrollaron con “total normalidad”. Claro que la interpretación, comunicación y análisis de los resultados que se ha hecho ya no nos parece tan normal, ni muchísimo menos. En Galicia el partido más votado, es decir, el partido que más votos de los emitidos válidos consiguió, parece evidente que fue PP con 639.381 votos que es  27,81% del censo electoral, aunque se dejo por el camino 150.046 respecto a las elecciones del 2009. Es decir le votaron 150.046 personas menos que en las elecciones autonómicas anteriores del año 2009. Igualmente está claro que el PSOE con 287.936 y el 12,52% del censo electoral y una pérdida de votos con respecto al año 2009 de 236.552 se pego un batacazo “del ocho” pasando al 12,52% del censo electoral cuando el año 2009 consiguieron el 22,69% también del censo electoral. Ojo los censos electorales del 2009 y el del reciente proceso electoral eran muy similares. No es mi intención hacer un análisis pormenorizado aquí y ahora de los datos, de los resultados de las elecciones  gallegas y por tanto no voy a referirme a los datos ni de la AGE ni del BNG ni de UPyD que, por cierto, no consiguió el número de votos necesario para tener representación en el futuro parlamento gallego.
A lo que quiero referirme aquí es al doble engaño que a la hora de interpretar los resultados de las elecciones gallegas se ha hecho por parte de los responsables de comunicar los datos de las elecciones, acompañados en la interpretación de la partitura por la mayoría de los medios de comunicación. Se nos ha dicho que el porcentaje de participación, es decir, los ciudadanos que con derecho al voto ejercieron este derecho fue del 63,74%. Dato muy similar al producido en el año 2.009 que fue del 64,43%. Dicho de otro modo, nos han vendido, por activa y por pasiva, que de cada cien ciudadanos que podían ir a votar fueron sesenta y cuatro. Pues sencillamente, digámoslo claro, nos han mentido. Con el escrutinio final de los votos el 29 de octubre, se vio que la participación fue solamente el 54,88% del censo total, por lo tanto más de nueve 9 puntos inferior al de las elecciones anteriores. ¿A quien interesó decir la falsedad de que la abstención había sido del mismo orden que en las elecciones precedentes? ¿Por qué nadie, ninguna institución ha salido al paso, ha salido a aclarar el error? Es preocupante la falta de reacción ante ese evidente timo informativo elaborado entendemos que por responsables de la Xunta y bandeados por una gran cantidad de los medios de comunicación. Entendemos que este es un tema de gran relevancia para la opinión pública. Que los del partido “ganador” quieran vendernos su éxito como apoyo a las políticas del gobierno de Madrid nos sale por una friolera. Allá cada cual cómo lo compre. Pero que para ello se cobijen en una falsedad de los datos no nos parece correcto. Dígannos lo que nos digan uno piensa que en la elecciones autonómicas gallegas quien ha vuelto a perder ha sido la democracia.
Pueden los partidos políticos seguir mirando hacia otro lado si quieren, pero lo que no pueden obviar es un dato preocupante. Cada día pasa más el personal de los políticos y eso se ha visto en el bajísimo nivel de participación de las elecciones autonómicas. Eso es malo para la democracia y debería ser motivo de preocupación para todos los demócratas y para los partidos políticos si es que les queda capacidad de preocuparse por el deterioro democrático. Que con la que está cayendo de crisis, recortes, pérdida del estado de bienestar, niveles alarmantes de paro, negro futuro para nuestros hijos y nietos, etc. el porcentaje de la participación en unas elecciones vaya tan claramente en disminución es muy grave.
Decía más arriba el doble engaño. Sí el doble engaño, porque pensar que, por mor de la ley electoral vigente, un partido político, se llame como se llame, con el 28% de los votos del censo electoral pueda gobernar con mayoría holgada una comunidad, será todo lo legal que se quiera, pero de alguna manera choca frontalmente con lo que entendemos debería ser una democracia real y auténtica donde tenga la responsabilidad de gobernar quien esté apoyado por la mayoría de los ciudadanos.
Mientras tanto la ministra de turno, la Sra. Bañez, apenas publicados lo escalofriantes datos del paro –la peor cifra de paro en la democracia- sin despeinase, se descuelga afirmando que España está “saliendo de la crisis”. Algo así como aquello de los brotes verdes de infausto recuerdo. Pero, ¿a quién quieren convencer? ¿A quién quieren engañar?
Claro y por estos lares pues unos y otros haciendo el paripé. La oposición, incapaz de consensuar que se investiguen las cuentas de Navarra. PSN, por un lado, y Bildu, NaBai e I-E, por otro, solo apoyan sus propias iniciativas en el parlamento y fracasan las dos.
Los socialistas dejan de manifiesto que no tienen ninguna intención de revisar lo sucedido en CAN. Es más, el Sr. Jiménez cree que la Cámara foral "no es quién" para investigar el proceso de la CAN. Se equivoca Jiménez cuando dice que el Parlamento no es quién para investigar estos y otros hechos todavía ni explicados ni aclarados acaecidos en Caja Navarra. ¿Pero no era el Parlamento de Navarra  la institución política en la que se elegía a una parte de los representantes políticos en los órganos de la  CAN por cuya presencia percibían suculentas dietas? Tienen un morro que se lo pisan.
Por otra parte la ley foral de garantías  que  obligaba a publicar las listas de espera cada mes, suspendida por el Gobierno. Salud “oculta” desde hace varios meses las listas de espera para consultas. ¿Por qué? ¿Con qué fin? Mientras tanto las reformas sanitarias y los recortes, ahí están.
Lo dicho, son ocupas recalcitrantes de las moradas del obscurantismo. Desde nuestro punto de vista son políticos tóxicos. No solo nos desvalijan y nos defraudan. También, y de manera muy clara, nos desmoralizan y nos quitan algo tan esencial como es la esperanza. Ya comienza el personal a manifestar, tal vez con demasiada frecuencia, aquello de que “esto no tiene arreglo”
Los políticos tienen que cambiar. Y ellos lo saben. Por supuesto que lo saben. ¿Cómo no lo van a saber?
Que no nos quiten la esperanza. Si no cambian los tendremos que cambiar. De momento la puerta de la democracia tiene la tranca “echada”, tiene la tranca puesta y esa tranca son los políticos instalados en el obscurantismo. Hay que abrir la puerta aunque somos conscientes de que las cosas grandes se hacen cuando mucha gente cree en ellas y la democracia es algo muy grande.
José Luis Ochoa