jueves, 1 de marzo de 2012

¿DONDE ESTAMOS?

¿DONDE ESTAMOS?
Hace apenas quince días tomaba como titulo de mi comentario la pregunta de ¿Hacia dónde vamos? En él ponía de manifiesto la realidad democrática actual. En este sentido afirmábamos con total rotundidad que, desde nuestro punto de vista, algunos de quienes, de una u otra manera, ostentan el poder en esta sociedad nuestra estaban pasando la línea roja de la democracia y concluíamos reafirmando nuestro derecho a opinar sobre los aconteceres y actuaciones públicas de políticos y del sursuncorda, siempre que esas actuaciones afecten o puedan afectar a nosotros los ciudadanos y lo hagamos dentro de las normas democráticas y dentro de lo que damos en llamar legalidad.
Pues bien, por un motivo o por otro se han ido pasando los días y no he tenido ocasión de referirme al tema de Osasuna. Sí, sí, al tema de Osasuna club de futbol, aunque, vive dios, que hubiese preferido referirme a lo que su nombre significa y que en estos momentos es un asunto no solamente recurrente sino que también muy preocupante. Es decir, al tema de la salud, de la sanidad. Pero tiempo habrá.
Los días pasados nos enteramos por la prensa que el club atlético Osasuna había pedido al gobierno de Navarra trato de favor, con la que está cayendo. En un principio, siempre según el decir de la prensa, pudimos leer que se solicitaba trato favorable con el tema del iva, del IRPF y del aplazamiento de la deuda de impuestos que el club debe a la hacienda foral. Claro está cuando existe deuda de impuesto es por no haberlos pagado a su debido tiempo, entiendo.
Visto el revuelo que esto había originado, el presidente de la entidad negó en rueda de prensa y cito literalmente “que el club quiera un trato de favor y matizó que la intención es tratar de aplazar la deuda para afrontarla en los próximos 75 años”. Nada menos que 75 años. ¿Eso no es trato de favor? Así mismo el secretario de la junta directiva de Osasuna manifestó, creo recordar que era contestando a unas declaraciones del hombre de los dineros del gobierno de Navarra, que Osasuna no pretendía en ningún momento se incurriese en ninguna ilegalidad. Faltaría más, pero y ¿el agravio comparativo no cuenta?
Vaya por delante que para el que suscribe el Osasuna simplemente por ser el equipo de mi tierra siempre que juega me gusta que gane. Pero por la misma razón que cuando juega el Huracán el equipo de mi pueblo prefiero que este sea el equipo ganador. Pero aquí no se trata ni de amor a los colores que con ser algo interesante, desde mi punto de vista, en un momento determinado resulta un tanto banal, ni de desterrar de un plumazo argumentos de prestigio para una ciudad o incluso aquellos otros argumentos de ser beneficioso para la hostelería el hecho de que el Osasuna milite en una u otra categoría.
Aquí se trata lisa y llanamente de reconocer  que hemos perdido el norte. Pero, vamos a ver, ¿cómo se puede hacer este tipo de planteamientos en este momento en que nos estamos jugando el estado de bienestar e incluso el estado vital elemental con parados, despidos, desahucios, recortes, etc.?  Cómo pueden hacer ese planteamiento quienes si de algo adolecen es de oscurantismo, cuando sus asalariados, léase jugadores, ganan dineros muy por encima del resto de los mortales, etc. etc. Yo nunca he visto publicado en la prensa lo que ganan todos y cada uno de los jugadores de Osasuna, entre otras cosas. Miren ustedes, si hay que apoyar al futbol como deporte después de solucionar otros problemas mucho más urgentes que se haga, pero que se haga en el futbol base, con los chavales prioritariamente.
Está claro que esto es reflejo de que aquí al mismo tiempo que se deteriora la democracia (lo digo por la falta de información, participación, etc.) de lo que se han olvidado algunos es de que existe una escala de valores elemental y necesaria para la supervivencia normalizada de la ciudadanía.
Acabo de leer que el nuevo impuesto del IRPF por aquello de la ley Beckham – algún día igual la comentamos-  le afecta al Ronaldo el mismo porcentaje que a un mileurista, es decir el 0,75% de subida. Sencillamente patético cuando el galáctico madridista cobra 12 millones de euros al año.
En fin que mientras los sindicatos europeos  hoy mismo se están movilizando en los 27 países miembros de la UE para protestar por las políticas de ajustes y disciplina fiscal impuestas desde las instituciones europeas a los gobiernos nacionales  y aquí en nuestro país cada día con más fuerza los estudiantes están en la calle contra los recortes en educación, etc., parece un tanto baladí intentar justificar lo injustificable e incluso justificar el simple planteamiento del tema que nos ocupa.
Que nuestros políticos están prisioneros de Europa y más concretamente de Alemania en esta crisis económica  e incluso prisioneros democráticamente a la hora de tomar decisiones, es evidente. Pero, cuando vemos estos comportamientos demandando privilegios de esta índole, nos parece claro que estamos prisioneros de una pérdida del norte preocupante.  Estamos prisioneros de una escala de valores puesta patas arriba. Y esto, evidentemente, nos preocupa en gran medida, aunque intentemos mitigar esta preocupación  pensando que la sociedad española no está aún concienciada suficientemente de la situación que atravesamos y de la que se nos viene encima. Mientras seamos capaces de admitir o de alguna manera justifiquemos que  se favorezca  a un equipo de futbol y que se le ayude con dinero o prebendas públicas, por mucho Osasuna que sea, cuando vemos que a nuestros nietos se les recorta en enseñanza o que nuestra sanidad pública se deteriora, etc. estaremos confundiendo el tocino con la velocidad. Repito, habremos perdido el norte. Dicho de otra manera, habremos de reconocer que se nos ha ido la olla.
Desde nuestro punto de vista el planteamiento de iva si o no, IRPF no sé cómo, solicitud aplazamiento de deudas para pagar en el transcurso de 75 años por parte de Osasuna es sencillamente patético y se mire como se mire, para nosotros, injustificable.
Al final lo triste del asunto es que eso es también reflejo de una realidad, reflejo de dónde estamos
José Luis Ochoa